2.12.09

Poema de Pere Bessó


EL CANGREJO

..........Telle la pierre
.......... évidée par le temps
..........accueille simplement le monde
.......... comme une part de toi-même
.......... Ne cherche pas au-delà
................ Denise Borias


..... Je rêverai, non pour rectifier quelque sens extérieur
..... Mais pour restaurer mon intimité désertée
..... Pour cause de sécheresse sentimentale.
............. Mahmoud Darwich




Lo dejó escrito el poeta.
Yo lo imito.
Sueña como vives
(y fornicas):
Marcha atrás.




EL CRANC

.......... Telle la pierre
..........évidée par le temps
..........accueille simplement le monde
..........comme une part de toi-même
.......... Ne cherche pas au-delà
.................... Denise Borias



..... Je rêverai, non pour rectifier quelque sens extérieur
..... Mais pour restaurer mon intimité désertée
..... Pour cause de sécheresse sentimentale.
............. Mahmoud Darwich



Ho deixà escrit el poeta.
Jo l’imite.
Somia com vius
(i forniques):
Marxa enrere.

© Pere Bessó (Autor y traductor del poema al catalán)

Poema de María Rosa León


EN ESTE ATARDECER

.......“Yo te buscaba y llegaste,
.......y has refrescado mi alma
.......que ardía de ausencia...”
...................SAFO

Todavía me duelen
en la boca tus besos.
Todavía me queman
tus caricias la piel.

Y me angustian
tu ausencia,
la distancia y el tiempo
y tu voz en silencio,
en este atardecer.

© María Rosa León

Poema de Juany Rojas



EVANGÉLICOS

Enrojece el cielo en esta tarde de septiembre
y no sé por qué pienso en los evangélicos de pueblo
en solemnidad de ternos oscuros
recatadas faldas
y blusas blancas

Hay cuerdas de mandolinas en mis oídos
femenina redondez que se expande en acogidas
Sonoridad de banjo en círculos masculinos
que se acoplan al regocijo
y me veo caminar
en lenta y gozosa procesión

Atardece en rojo
en nostalgia de esquinas
alzadas en prédicas que nadie escucha
pero que extrañamos cuando cesan
Atardece en sol que se reclina
ante el fiel encuentro con El Señor

Languidece el día devoto
cantando deshoja su evangelio
sagrado culto de lo efímero
y allá en provincia
presiento mis calles
tatuadas de alabanzas

© Juany Rojas

Prosa de Irene Marks


SELVATICAS

I

Cuento una historia larga de redes mágicas en los ojos de los pescadores
junto a fogatas humeantes
Y el temblor de los insectos crece desde la selva que rodea la cabaña
Un hombre desdentado habla de la leyenda del pez boto que viola a las mujeres
Es difícil no creerle


© Irene Marks
Foto: Horacio Farroni

Poema de Francisco José Malvárez


SIN PALABRAS

....................a mi hija


mojada es: un ángel salido de la lágrima
.............. lágrima, néctar, almíbar
.............. un blue sin áspero ronquido
.............. susurro, dulzura que camina

sin moja es: un ángel desparramado en la sonrisa
.............. aire tibio, alegría-alegría
.............. puesta del sol en cabo esperanza
.............. pasto verde, brote y primavera
.............. pájaro libre, ansioso, casi atrevido
.............. otro milagro de la vida

.. de mi hija estoy hablando
de mi hija
me doy cuenta que he dicho nada
pero tiemblo de pensar en ella
me conmueve, me deja sin respiración
sin palabras…
sólo puedo balbucear pavadas
incoherencias de padre extraviado

© Francisco José Malvárez

Poema de Liliana Lapadula


FIGURA Y FONDO

Ella dibuja siluetas
sobre el vidrio empañado
y vé detrás de esos trazos
a una mujer
de extraño semblante
que viste una larga
túnica roja
y lleva en sus manos
un ramo de azahares.

Ella dibuja siluetas
sobre el vidrio empañado
y vé en su rostro de niña
intactas
las ávidas huellas del asombro.

© Liliana Lapadula

Poema de Máximo Ballester


Cielo

El cielo en tus ojos es un bello escándalo.
Vicente Huidobro lo hubiese dicho mejor.
Giannuzzi, Beckett, Pessoa, Lezama Lima,
Catulo, Octavio Paz, Whitman, Hermann Hesse,
Paul Éluard, Juan L. Ortiz lo hubiesen dicho mejor.
Pero yo soy el que te besa los ojos, el cielo.

© Máximo Ballester

Poema de Elena Cabrejas



AHORA LA MUJER

Es capaz de beber la lluvia
frente a su ventana cerrada.
De entender los secretos del viento
y cruzar desiertos descalza.
Ahora es capaz de unirse
en un pañuelo que reclama.
De abrir los puños en el delantal
y en el mantel la plegaria.
Es capaz de tejer resignaciones
fuertes como telas de araña.
Y de andar en procesiones
gastando las rodillas hasta ek akna.

© ELENA CABREJAS

Poema de Marta Cwielong



besa el borde unido de esa boca

besa como lames

delineando el aliento

besa

mujer

susurra vida

© Marta Cwielong

Poema de Emmanuel Cassanese



SANGRE DE BANDONEON

Este cuerpo de bandoneón abatido
con su cara de instantes azules borrados
y tierra baldía nocturna su aroma.
Mirada Culposa y orfebre
de escritura lacerante.

Lamidos de hielo hirviendo
en bocas sedientas de espanto.

Todos esperamos
la ilógica jovialidad
de los enanos en celos
desapercibidos
en los jardines de media tarde
con gardenias tibias,
en donde las mariposas
repasan su lección de dulzura
todos los miércoles de invierno.

Ellos
(y solo ellos)
con olor a fluidos genitales
y fragancias arrabaleras
lamerán los rostros de la nada
y bandoneones con sangre piazzoliana
-camorra erótica-
serán testigos,
únicos,
de la sensual orgía a medianoche.

© Emmanuel Cassanese

Poema de Claudia Isabel Lonfat


Quiero volver

…también los dioses mueren
para ser inmortales y volver a encender,
en un día cualquiera, el polvo y los escombros.
................................................O. O.


Quiero volver
a mi cuerpo
Morarme
Que mi pelo brille
y mi boca
recupere su alegría
Que el aire
con su desnudez callada
me atraviese
Ser el rostro
de la lluvia
Ser río
para no perderme.

Quiero volver
de vos
de todas mis muertes
empapadas de ojos
que miran hacia adentro
Encenderme
un día cualquiera
sin recordar
siquiera
porque he vuelto…


© Claudia Isabel Lonfat

Poema de Carlos Roldán



¿arrebatamos la canción
a la brasa al frío que se adentra
progresivo en la piel y la endurece
a la noche esparcida con la fría
generosidad de lo que todo acalla
o más bien
al propio vacío que eficiente
llena los entresijos que a voz negamos
y una palabra y otra
por hallar alguna cercanía?

vendrán a decirme
primavera y valle y alta cumbre
y amor pero yo escucho
de mi boca silente desconsuelo
o ejercicio estéril o
argumento de quien se va ya en fuga

hemos partido dije
y fundaba el mundo de algunos
en viaje y en continuo

y mentí he vivido

ahora
cuando la brisa
y también cuando incesante
el agua salina llegue
y diga
quedaré como siempre estuve
en mi silencio

entre una estrella y otra
se hubiera saltado

los pies
en la sustancia propia
por sentirse

© Carlos Roldán

Poema de María Elena Tolosa


Esa cortina

Esa cortina verde
con entredós de crochet
se mueve incesante
no me deja ver
lo que hay detrás
soy yo en medio
de mi delirio,
abrazada
por el viento
del norte,
herida , sola,
turbulenta carnal,
como un animal sin alma
que no pide perdón
por sus pecados

© María Elena Tolosa

Poema de Juan Carrizo


Piel" de Dios

Con la mirada inserta en la dermis del cielo
“veo” la piel de Dios
universo de poros de textura diáfana
El también me ve
con el mismo ojo pero al revés
el cóncavo del alma

Mira el escabel de sus pies
ya no es el jardín de Edén
es un odre de mares sucios
bajo sus olas el hombre sin fe
se ahoga
en sus propios artilugios

Con la mirada inserta en la dermis del cielo
“veo” la piel de Dios
no es igual a mi piel
¡Vaya necedad del hombre!
inventó otro vergel
flores que no tienen polen
mariposas de papel glasé

¡Vaya necedad del hombre!
por no “ver” la piel de Dios
rasgó su propia piel
fugó su costado excelso
inventó las guerras y baldíos
de carne y sangre…
dejando a sus críos
bolsitas de huesos
bailando la danza del hambre

© Juan Carrizo

Poema de Nerina Thomas


La abuela se extraña

Sus uvas con lechuga
en sus comidas malagueñas,
sus manos con pecas
su batón de fiesta.

La palabra sabia
el consejo sano
el encuentro en su casa
con mantel de hilo blanco
y sus bordes tejidos
por sus manos..

Los paseos de los sábados,
luego de llevarle flores
- a su hijo muerto -
y tomando el té
con la tía Pepa,
su cuñada del alma.

Se extraña "La Paca"
quien me acompañó
de niña
y enriqueció mi vida
con sus enseñanzas.

La misma,
que habitará en mi alma
hasta que sea el momento
de reencontrarnos
y jugar de nuevo
a las cartas.

Como cuando era jóven
y acunaba mis días
con arroz con leche
y canela.

© Nerina Thomas

1.12.09

Poema de Álvaro Olmedo



ANIMALES EN PENDIENTE


esculturas ...caprichosa
rabieta que te yergues en la cima
altura tan soberbia como el cielo
tu impericia es tu mortaja

el cóndor surca danza
y amenaza
en la ladera resbaladiza
donde una cabra se despeña
ya

la madre lengüetea a su cachorro
prepara la presa que otro relame
sigiloso y solitario puma
que aguza los sentidos
mirada saeta una ventisca
y al paso garra en el techo del mundo

en el valle los animales
se comen entre sí
y no lo saben

© Álvaro Olmedo

Poema de Mónica Alejandra Scaldaferro



Son demasiadas las sombras
Que no rodean como niebla
Sino aprisionan.
La metáfora del día
termina siendo
un simple destello.

© Mónica Alejandra Scaldaferro

Poema de Alicia Perrig


MORIR EN CASA

No me cierres en un geriátrico
suele implorarme
con lágrimas pesadas

esta será siempre tu casa
le digo

sonríe
y habla de su infancia

(si mi destino es enterrarla
no la voy a llevar
con un bolsito en la mano)

© Alicia Perrig

Poema de Elisa Dejistani


SABER O NO SABER

Hay una parte de mí
que sabe más
cuando no sabe que sabe
Luego
soy más sabio
cuando no sé que sé

A veces
uno no sabe
porque tiene miedo
de saber que no sabe
o bien
de no saber
que sabe

© Elisa Dejistani

Poema de Jorge Estrella



EPOPEYA DE LAS MANOS TRANSLÚCIDAS

La epopeya de las manos translúcidas
desgarrando el aire que no existe.
A cada paso
el mundo
se halla en una galaxia más lejana.
Lo que se hace es hueca sombra
de lo ya hecho.
Los minutos son siglos
que las horas dispersan.
Latidos de un corazón artificial
que todavía no inventaron.
El estómago es un hígado
con sensibilidad de clítoris.
Las bocas llevan besos
colgados de los dientes.
Yacen en mecedoras
inmerecidas músicas
que presienten parálisis.
La luz no deja apreciar
el verdadero color de la memoria.
El cielo se fue al infierno
y una bala perdida
se instaló en la sien de la última palabra.

© Jorge Estrella

Poema de Susana Szwarc



Equipajes

ruedan
cabezas por el camino
de tal forma

¿cómo podrían
desde esas voces expuestas
las bocas trasladar su equipaje?

y lo grave no está
en que salten sueltas
sino en su improbable
pena

© Susana Szwarc

Poema de Jorge Paolantonio


la viña

ese techo de racimos y abejorros
donde el sol era apenas resquicio

la sembró la madre cuando el hijo nacía
a pesar de la advertencia no crece de semilla

creció
para enroscar en sí misma
y despacharse en uvas agrias

muda oidora
daba sombra pero quitaba el aire

alguien la segó
con un soplido de desprecio
........................ da poco y lo poco .... amargo

hoy
es sólo un hueco
que habitan los muertos de la casa

© Jorge Paolantonio

Poema de Leonor Mauvecin


A Sarita mi madre

II

Yo he hablado con la muerte. - dijo
esa antigua conocida
La que se llevó a mi madre en una noche aciaga.
A mi padre, envuelto
en el vaho de los sueños y la tristeza del amor perdido.
A mis tres hermanos
uno a uno en una larga letanía.
La que deambuló por la casa del aire
como un espectro , se llevó a mi esposo
y dejó el amor como una flor marchita
prendido al bretel de mi corpiño

Yo he hablado con la muerte –dijo
He hablado con todos los fantasmas
que día a día habitaron el sueño y la vigilia.
Hablé con ella y le perdoné
cada dolor y cada ausencia.

Nos hemos hecho amigas -dijo mi madre

Ella ha ofrecido su brazo
un lugar para poner el cuerpo
y descubrir el sueño de los sueños.

© Leonor Mauvecin

Poema de Carlos Carbone


ESE JARDIN

Miro ese jardín
......... prolijamente ordenando
pongo énfasis en esas rosas
......... con un rojo que estalla
y en el blanco jazmín que golpea
............................. acariciando.

Ese jardín
a veces
queda lejos de la mano
duele tanto orden mágico
y tanta belleza
......... definitiva.

Me encantaría
desordenarlo con la mirada.

© CARLOS CARBONE
Foto: Gustavo Tisocco

Poema de Alicia Márquez



A manera de acápite:
En 1933, Abel Meeropol, norteamericano de origen ruso,
compuso una canción que se llamó “Extraña fruta cuelga
de los árboles”, que cantó, pese al temor, la
brillante Billie Holiday.
La canción habla del cuerpo de un hombre negro que cuelga de
un árbol, ahorcado por el Ku Klux Klan.

E
XTRAÑOS PECES APARECIERON EN LA COSTA

Extraños peces.
Extraños peces con capuchas.
Extraños peces, garabatos de lo que fueron
hombres y mujeres jóvenes.
Eran años feroces, aquellos años,
eran el 76 el 77.
Era diciembre, enero, febrero…
la sudestada los llevó hacia Santa Teresita,
Mar del Tuyú, Las Toninas.
Visite el partido de la Costa.
Los veraneantes se ponían bronceador
y jugaban a la pelota.
Y los extraños peces llegaban de a dos,
de a cuatro, de a cuarenta.
Inundaban las playas con algas en sus
cabezas, con caracoles en sus brazos
y torsos atormentados,
con sal en sus dulces párpados.
Todos los días los bomberos,
atentos al llamado de algún pescador aterrado,
recogían los extraños peces.
Y los llevaban al forense que tenía
un raro apellido: Dios.
Dios descubrió que los peces no
se habían escapado de las redes,
que tenían agujeros inexorables de bala,
que no habían sido depredadores del agua
los que los habían mordido salvajemente.
Y lo dijo.
A los tres días, inexplicablemente, Dios
murió en su cama. Toda su vida había sido un tipo sano, Dios.
Y los extraños peces seguían inundando
la costa.
Y fueron acumulándose en un galpón
siniestro.
Los veraneantes se quejaron del olor
nauseabundo que los enloquecía.
Era un olor oscuro, opaco, anochecido, secreto.
Entonces, como el turismo peligraba,
el intendente, que se llamaba De Jesús
hizo cavar enormes pozos
enormes pozos, enormes pozos
enormes pozos como memorias amnésicas
y ocultar allí a los extraños peces
de noche, en silencio, sin piedad,
sin un grito, sin una lágrima, sin justicia,
sin una mirada a las estrellas.
Todo fue en vano.
El olor se extendió por el país,
mientras algunos se ponían perfume.


© Alicia Márquez

Poema de Karina Sacerdote


Somos

acaso un mar, somos
un día de muerte
una noche de resurrección
un amanecer que se fuga
un ocaso que se clava
enterrado sol sin cruz ni piedra

acaso un destierro, soy
un abismo, sos
un día que me muere
una noche que te nace

somos juntos
una cercanía a la distancia
un saberse irremediable

un dolor en mí, somos
un alivio en vos, somos
un silencio conveniente
un resignarme
un saberte todo

fuimos
sin serlo
lo más parecido al amor

© Karina Sacerdote

Poema de Rosa Lía Cuello


Breviario de tristeza

Cuando el otoño amarillea soledades
y el amor se recuesta en la locura
asoma su sangre la tristeza
no comprende que los fonemas no alcanzan
si te encuentro agazapado
en la dureza de tus ojos
y destierras la memoria y los sueños
que son lo único que conservarás mañana
cuando traspongas los límites del sentimiento.
El mundo gira irresponsable
decantando su existencia
y un ruego añoso se filtra en la tinta
silenciosa del paisaje.
Entonces comprendo que allí
donde renace la fábula del ángel
que extermina los ocasos
proliferan madrigueras de cansancio
mientras escuchas cuentos
de palomas crucificadas
para que el fragmento de un signo
funde la dialéctica del cambio
y ya no deglutamos el fruto del árbol
que despierta la ignorancia.

© Rosa Lía Cuello

Poema de Mariano Shifman


CUANDO INSPIRA CHET BAKER

El castillo erigido contra el viento cae
y justifica su ser por sus sombras

El llanto solo del huérfano roe
el aliento tentado la noche inicial

Late la promesa del terciopelo,
ya resignada a saberse olvido

Persiste la tibia piedad de la niebla,
mueren tus pétalos sin que los veas

Las lentas sombras que ha sembrado el tiempo
cubrirán los dolores florecidos.

© Mariano Shifman

Poema de Cecilia Ortiz


Memoria y olvido

Con levedad silente la noche se despide
(invadida, acosada)
allá dónde se unifican la tierra y el río.

Así te nombro sangre derramada.
Nadie olvida juegos inventados
en las palmas ocultas
manos que invirtieron el sentido
pies que olvidaron el camino
y agonizan en la orilla del bostezo.

Te nombro otra vez, última gota
la noche volverá, raudo es el día.
Se oprime la garganta cuando digo
mi oficio de atar palabras
mientras la levedad de la noche
deletrea la enigmática canción
que es memoria y es olvido.

© Cecilia Ortiz

28.11.09

HOMENAJE A LOS POETAS DEL BLOG QUE TRANSITAN AHORA LA ETERNIDAD



MI HUMILDE HOMENAJE A QUIENES DE ALGUNA U OTRA MANERA ME HAN ACOMPAÑADO EN MISPOETASCONTEMPORANEOS Y SEGURAMENTE LO SEGUIRÁN HACIENDO DESDE DONDE ESTÉN.
¡SIMPLEMENTE GRACIAS DESDE LA EMOCIÓN...!
GUS.

27.11.09

Poema de Graciela Caprarulo


la voz, murmullo de la tierra
se yergue
y atraviesa los tímidos vestigios

migran los pájaros
y las estrellas rescatan
el último naufragio del hombre

somos altares, superficies apenas
en las que otros dioses
ofrendan su pan y juegan
a que éste será
................. su último comienzo

© Graciela Caprarulo

Poema de Susana Rozas



POSTAL

Estampa de puntillas,
enmarcando cada habitación,
donde guardabas
mi púber decencia
.......
de sepia se teñían los rostros
de los hombres
para no espiarnos las medias
............
después
el pasillo mutó
en
otra estampa

© Susana Rozas

Prosa de Silvia Loustau


Cartas Marinas

II

Los pájaros trazaban altos círculos y arcos en el aire. Algunos volaban raudos por los surcos del viento marino, giraban y se deslizaban por ellos, como si fueran un solo cuerpo cortado en hilos. Como una red caían al descender sobre el perfume de los tilos. Un pájaro voló solitario y se posó en una blanca estaca. Abrió las alas y las volvió cerrar.
En el jardín habían caído algunos pétalos. Reposaban sobre la tierra, ahuecados como cuencos. Una hoja muerta corría y luego se detenía, cansada, apoyada en un tallo. Por todas las flores pasaba la misma onda de luz, en un repentino estremecimiento y esplendor, como si un ala de plata hubiese cortado el verde cristal de un lago. De vez en vez, un soplo rasante e imperioso agitaba arriba y abajo multitudinarias hojas, y, cuando el soplo comenzaba a extinguirse, cada hoja recobraba su identidad.

© Silvia Loustau

Poema de Sebastián Olaso



Tuve que sentarme a un costado de la ruta.
Miré sin fijar la vista, pensando más en mí que en el paisaje,
viéndome atento a los giros de una bandada
que no estaba allí,
viéndome abrazado a figuras amadas
que no estaban conmigo,
sintiéndome nacer a una vida que se hundía
en otro cuerpo, respondiendo a otras palabras,
seguro de que el agua consolaría las fieras de otro paladar.
Ya nunca, nunca, nunca más tendría en mi memoria
una infancia con campo y bicicleta,
ya nunca más vería en el espejo esos ojos tristes.
Esperar ya no sería esperar el abrigo.
De ahora en más, cargaría otro peso,
escucharía otros acordes en las viejas rapsodias,
me ofenderían otros gestos, los mismos gestos
no me hablarían ya.
Tuve que acomodar los pies en el borde de la ruta.
Pensé en mí como se piensa un cálculo.
No vi en el cielo una tormenta que siguió su trayecto
hacia el norte.
Por primera vez me ardieron las rodillas.
Por primera vez percibí el sordo desliz
de la tierra sobre el pavimento.
Me dije que ya era tarde, pero que podría recuperar
el tiempo a manotazos.
Me quedé sentado un largo rato más,
sintiendo que ya no debía demorarme,
sintiendo que podría convencerme
de que el embate del dolor había tenido recompensa.

© Sebastián Olaso

Poema de Susana Roberts



La lluvia

Está llena de burbujas de diálogo materno
deshace el enjambre azul
y en la mitad de los respiros
me convierte en náufrago

No me nombra
alberga el sopor de todos los pecados
y me convierte en un pasante
de amor irrepetible

No sé si hubo un color primero
o fue durante el éxodo otoñal
que deshice todos mis prejuicios

rodeada de granizos espías
dibujé ventanas en el borde de los soles
en la humedad de un frío penitente
fui estirando hebras
donde aún hay sílabas pegadas
a la sequedad de las mejillas

esta lluvia es un clamor de fiesta
cada vez que se empañan las ventanas.

© Susana Roberts

Poema de David Rosario Sorbille


INTENSIDAD

El tiempo pasa
y miro alrededor,
que es lo más próximo
a mi estado de soñador,
pero yo no pienso
en otra cosa
cuando escribo,
no tengo un plan
para escribir,
porque solamente
parto de una frase
que me impulsa
y me hace volar,
como una nube
en el crepúsculo.

© David Rosario Sorbille

Poema de Xenia Mora


CARTA CERRADA

Reclino mis pensamientos en la almohada,
siento el arrullo de una calidez embriagadora,
escucho íntimas melodías que danzan en la memoria de mi piel.
Soy alondra en un instante,
luego ninfa con las gotas musicales que vibran en mis células.
Me visto de fiesta con las alas de alondra
y salgo a pasear por prados y brisas.
Cuando vuelvo , soy velo sutil de luz,
como seda escarchada de estrellas;
el asombro tintinea en mis pies de baile.
Las rosas de mi jardín saludan a la aurora
y desbordan de sus corolas un espejo níveo de rocío.
Las acaricio con la humedad que brota de mis ojos al pensarte.
¡ Es tanta la alegría caminar sobre la luz ¡
Llevo impregnado en todo mi ser el aroma a primavera,
Percibo el fulgor del día que besa a la noche.
Salgo a volar en busca de flores y astros.
Encuentro los pasos de nuestro tiempo.
Bebo del manantial savia de vida
y el sentimiento intacto estrecha nuestras manos.

Despierto con aroma a jazmines, estaba soñando...
Me miro al espejo, ya no soy la misma.
Tengo humedecida el alma
-Solo encuentro una carta cerrada- .

© Xenia Mora

Poema de Martha Goldín


habito inquieta estas horas
.......... las próximas horas
entro en el poema
con la intensidad del peligro
........... la lengua en peligro
entro por la puerta entrabierta
yo entreabierta
como el poema que escribo
vacilo
empujo suave la puerta
................... la palabra
con una quedo adentro
................... con otra salgo
soy y no soy esa puerta
................... esa palabra
que habita en mí
me abre
........... me cierra
la palabra
........... la puerta

© Martha Goldín

Poem de Norma Padra


FRAGIL

El corazón del ángel
......... viste orquídeas
..................... blancas
para los niños muertos,
los que abrazaron las estrellas
........................... solitarios
olvidados
............. deshabitando
los secretos de las palabras.

© Norma Padra

Poema de Ricardo Rubio


MEDIDAS

Reman los peces
.. sus naves de luz acerada.
Las flores arden con asomo violento
y púrpura brillante hace el árbol
de cielo sus sonrisa.

Gritan las golondrinas altas
y suspiros dan los aires
por la violación del ala.

Temo saber un día
.. cuántos átomos es un pájaro,
.. cuánto cosmos, la distancia,
.. cuánto volumen, el beso.

© Ricardo Rubio